Emmanuel Espinosa bio

 

Una entrevista a Emmanuel Espinosa, uno de los músicos y productores más respetados en la industria musical cristiana en español. Productor de varios discos de Grupo CanZion, fundador de ReyVol Records y del grupo RoJO. Su canción “Te Alabaré mi Buen Jesús”, grabada en el disco Admirable de Danilo Montero, ha sido cantada por millones de cristianos alrededor del mundo. Emmanuel es esposo de Linda Espinosa y tiene tres hijos. Una conversación en el lobby del Hotel Hilton, en San Salvador, El Salvador, a las 3:00 p.m.

Emmanuel, gracias por permitirme conversar contigo sobre el tema de escribir canciones, ¿cuándo descubriste que podías componer?

Entré a un concurso de componer canciones a eso de mis 10 años, yo había aprendido a tocar guitarra a los 8. Yo fui muy influenciado por mis hermanos, ellos componían y a mí me dio por componer. Lo que hice es que agarré un himno y dejé el coro del himno pero le cambié el verso. El coro lo dejé igualito. ¡Lo siento mano! ¡Tenía 10 años no más! ¡Yo no sabía que eso era plagio! (Se ríe). Participé y quedé en segundo lugar.

¿Y tu primera canción totalmente inédita cuándo la escribiste?

Fue otra canción que tampoco fue totalmente inédita porque tomé el Salmo 24, donde dice: “Alzaos vosotras, oh puertas eternas, y entrará el Rey de Gloria”, le puse música y la grabó mi hermano Paco Espinosa cuando yo tenía 15 años.

¿De dónde vino entonces tu inquietud por componer? No sé, hay músicos que se dedican a tocar nada más y jamás componen algo, pero en tu caso personal, ¿qué te llevó a que siendo músico quisieras crear tus propias canciones?

Creo que lo comencé a hacer como una forma de extensión. Por la influencia de mis papás comprendí que a la hora de hacer algo podías alcanzar a otra gente y dejar algo positivo en ellos. Mi papá fue un maestro de escuela pública. Cuando conoció al Señor siguió ejerciendo la docencia y llegó a ser director de un programa de telesecundaria en México. Pero él siempre estaba para servir y para ayudar. Cuando conoció al Señor siguió haciendo lo que hacía pero servía fuertemente en la iglesia y en las misiones. Yo desde que tengo memoria dije que me iba a dedicar a la música. Tuve la gran bendición de tener unos padres que nunca me dijeron que me iba a morir de hambre si hacía eso. Otros me lo dijeron pero mis papás no. Por eso te digo que creo que lo comencé a hacer porque sentí que componer podía ser una extensión para comunicar algo.

Emmanuel, es inevitable pensar en ti y no pensar en Marcos Witt y viceversa. Es decir, hubo una etapa de muchos años en la que ambos trabajaron juntos. Dime: ¿Cómo conociste a Marcos y cómo fue que entraste a formar parte de su equipo?

Yo conocí a Marcos el 17 de Febrero de 1992. Lo recuerdo porque el 14 de Febrero yo tuve un encuentro personal con Dios muy fuerte. Tenía 15 años y ya había producido mi primer disco a esa edad, donde se grabó la canción que te hablé que compuse. En el proceso de producir ese disco conocí a Ronny Huffman, que grabó y mezcló el disco en California. Después de ese disco mi hermano Paco viajaba mucho, conoció a Marcos y a Marcos le dio curiosidad por conocerme. Cuando Marcos llegó a Hermosillo, de donde soy yo, platicamos y le compartí mis sueños de producir. Marcos, como el gran visionario que es, me dijo “¿Por qué no vienes a Durango y estás en el estudio?”. Un tiempo después viajé y estando allí conversamos mucho más sobre mis sueños y mis dudas. Marcos me inspiró mucho porque me compartió cómo cuando comenzó tampoco nadie creía en él y de cómo le decían que no cumpliera sus sueños. Entonces yo me identifiqué con todo eso.

¿Qué canción tuya fue la primera que Marcos grabó en algún disco?

Entré a trabajar con Marcos en Enero de 1994 y en Julio él ya estaba escogiendo canciones para un disco que se llamó ¡Alabadle!, que lo íbamos a grabar en el congreso Música ´94. Te confieso que yo siempre he sido muy introvertido y tímido, entonces cuando él dijo que necesitaba canciones yo tenía un par que había estado trabajando, así que con muchos nervios fui y comencé a cantarle: “Has aumentado oh Dios tus maravillas, enumerarlas no puedo. Si yo anunciare y hablare de ellas no hay tiempo para terminar, etc.”. Cuando llegué al coro Marcos me dijo “No, síguela trabajando”. Tú sabes, así como habla Marcos, ¡al grano! (Se ríe). “Bueno…” dije yo, “¡la sigo trabajando!”.

Como paréntesis te cuento que cuando Jesús Adrián Romero estaba trabajando en uno de sus discos me invitó a su casa a componer. Con él nos conocemos desde que yo era un niño, era muy amigo de mis hermanos desde que ellos eran adolescentes. Y bueno, estando en su ciudad me dijo “Ven y compongamos” y estando allí le mostré esa canción, “Has Aumentado”, y mientras cantaba la melodía del coro escribió rápido la letra y al final de cuentas la grabó en un disco que se llamó Unidos por la Cruz. No sé si lo recuerdas, donde está “Sumérgeme” y otras más.

Volviendo a lo de Marcos creo que a partir de allí me dio más oportunidad. Despuecito, en el ´95, me dijo que le produjera por primera vez un disco, que fue Recordando, una Misma Senda, que fue una colección de himnos antiguos. Marcos dijo “Necesito una canción que hable de lo que dice Jeremías 6:16: ‘Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas…’” Entonces me puse a escribir una canción que al final titulé ‘Sendas Antiguas’, que por cierto habían unos renglones en los que estaba medio trabado y Marcos me ayudó. Desde entonces, Marcos me soltó un poco más y como estaba en el estudio con Juan Salinas siempre había discos que hacer. Eso me ayudó a desarrollarme más y a atreverme a mostrar mis canciones.

Yo creo que la personalidad introvertida que tenemos los músicos nos hace que no queramos exponer mucho lo que hacemos. Las canciones son como bebés que hemos soñado, trabajado y perfeccionado mucho, y cuando los ponemos enfrente de alguien esperamos que a la gente le guste. O sea, escribir canciones y mostrarlas es ponerse bien vulnerable porque estás mostrando todo lo que está dentro de ti y puede ser que la gente nada más diga “Ah, no me gusta”. En ese sentido yo luchaba con mostrar mis canciones. Pero algo que Marcos me dijo por ese tiempo y que me quedó grabado fue “No te enamores de tus canciones”. Cuando oí eso dije “¡Es cierto!” Porque puede ser que en un proceso emocional y espiritual surja una canción que exprese algo y te guste a ti pero no a los oídos de otros. Esa palabra de Marcos me abrió el panorama de que yo no solo estaba componiendo para mí, claro, puedo hacerlo, pero puede ser que a nadie le gusten mis canciones. Y si solo lo hago para mí y no pensando en los demás entonces no podré comunicarme con nadie a través de esto. La idea es que yo componga para transmitir algo y otros puedan tener una experiencia similar a la mía y que esa canción la sientan suya.

Fue como que si eso te ayudó a no temer el rechazo que es tan común en quienes mostramos canciones a otros…

¡Ándale!… Y a entender cómo no se hace una canción. En vez de decir “¡Uy! ¡Es una mala canción!”, lo veía como la forma cómo no se hace una. Aunque claro, pensar así puede ser gracioso porque una canción no puede funcionar con alguien pero sí con otro, como sucedió con “Has Aumentado”, cuando se la enseñé a Jesús Adrián. Cuando se la mostré pensé “No le va a gustar…”, pero a Jesús Adrián sí le gustó y es una canción increíble que se canta en muchos lados.

¿Crees que tú canción más conocida es “Te Alabaré mi Buen Jesús”? Es más, ¿alguna vez pensaste en el impacto que causaría en todo el continente?

Sí, es la canción más famosa que escribí y además, la menos complicada que he hecho. Fue una mañana, yo acostumbro leer cada mañana un Salmo y un Proverbio por lo prácticos que son. Creo que estaba leyendo el Salmo 40 y comencé a cantar sin un instrumento: “Eres tú la única razón de mi adoración oh Jesús. Eres tú la esperanza que anhelé tener oh Jesús, etc.”. Luego, cuando entré a bañarme, me vino el pre-coro y el coro. Fue una canción que la escribí en 20 ó 30 minutos. Luego de eso la guardé, porque pensé que la había escrito demasiado fácil.

Un tiempo después, Juan Salinas estaba buscando canciones para un disco, Admirable, por ahí del ´97. Yo aún seguía batallando con mostrar mis canciones, claro, estaba componiendo y había hecho canciones como “No Hay Condenación” y “No me Avergüenzo” para una banda que quería formar, banda que después llegó a ser RoJO.

Bueno, volviendo a “Te Alabaré mi Buen Jesús”, como sentí que la había escrito demasiado fácil y sencilla, cuando Juan estaba buscando canciones me dijo “¿Tienes alguna canción?”, yo le dije “Sí, tengo una, pero está muy sencilla”. Se la canté y como Juan no es muy expresivo mientras yo se la cantaba él estaba viendo al piso y escribiendo algo que tenía que hacer. Cuando terminé de cantarla me dijo “Ok, la grabamos”. No me dijo más. Pero yo sé que cuando se escogen las canciones de un disco se reúnen como 15 ó 20 y luego quedan como 10. Yo pensé que no iba a quedar. Al final de cuentas sí quedó, yo mismo participé en el arreglo de la canción y fue la primera del disco Admirable de Danilo Montero.

La primera vez que la oí creo que fue en Argentina, fue como uno o dos años después de que había salido al mercado, y cuando empezaron a cantarla en un estadio como de 13,000 personas, todo mundo cantando la canción con todo el corazón, yo me puse a llorar mano…

¿Por qué lloraste?

Porque no me esperaba que eso pasara con mi canción. Era una canción que se veía en el rostro de la gente que la estaban cantando con el espíritu de agradecimiento de “Te Alabaré mi Buen Jesús”. Mira, cuando yo escribí esa canción, aquella mañana, lo hice por memorias muy fuertes. Yo perdí a mis dos papás a los 12 años, viví tiempos muy difíciles hasta mis 15, edad en la que tuve mi reencuentro con Dios. Pensando en todo eso fue que nació esa canción, es una canción genuina. Tan genuina que no tuve tiempo de chequear si rimaba o no, si comunicaba algo o no. Nació demasiado espontánea mano. Por eso, cuando la escuché y aún cuando la cantamos con RoJO y veo a la gente cantándola, me conmuevo enormemente.

¿Qué otra canción compusiste tú y que Marcos grabó recuerdas en este momento por lo importante y significativo que fue para ti?

Tendría que ser “Sana Nuestra Tierra” que está en el disco Sana Nuestra Tierra, que hice junto con Juan Salinas. Sinceramente, había comenzado un proceso de sanidad en mi muy fuerte. En ese entonces, como hasta hoy, vivía en EE.UU. Después de los atentados terroristas del 11 de Septiembre, descubrí algo muy feo en mí y era mi rechazo hacia la cultura americana. Por cierto, no recuerdo haberle platicado esto a nadie. Bueno, resulta que cuando estábamos viendo las escenas de las Torres Gemelas cayendo yo estaba diciendo dentro de mí: “¡Orale! Para que los americanos entiendan lo que es sufrir”. Mi esposa estaba impresionada, en shock por lo que veíamos, yo no le dije nada, estábamos abrazados pero yo dentro de mí “¡Qué bueno! ¡Para que sepan!”.

Unas semanas después Dios me habló a través de la historia de Jacob y Esaú, en Génesis, que eran dos hermanos que estaban peleados y viviendo el uno contra el otro. Experimentaron choques, ellos y sus familias, todo por prejuicios y maneras de pensar equivocadas. El punto es que mientras estaba en Perú escuché enseñar a Alejandro Rodríguez y lo que compartió esa vez terminó de sellar lo que Dios me había estado hablando. Tuve que pedir perdón a Dios por mi rencor hacia EE.UU. y también tuve que perdonar. Imagínate, hasta busqué a mis amigos americanos y les pedí perdón. Yo resido en EE.UU. y ahora amo EE.UU. y amo a su gente.

Yo recuerdo cuando estaba en la plataforma con Marcos Witt tocando en eventos tipo Promise Keepers y Acquire The Fire, eventos totalmente en inglés, mientras Marcos ministraba y yo tocaba el bajo, pensaba dentro de mí “¿Qué estamos haciendo aquí? ¡Esta gente no nos necesita! ¡Tenemos que irnos a México, a El Salvador, a Guatemala! ¡Vámonos a donde la gente tiene necesidad!” Pero ahora que yo había sanado mi corazón, cuando volvíamos a estar con Marcos en esos escenarios, ahora yo lloraba y decía “¡Qué privilegio Señor! ¡Qué bien que estés tocando a mis hermanos americanos!” Porque las necesidades son iguales en todos lados, mano.

En fin, yo estaba en todo este proceso cuando estábamos produciendo Sana Nuestra Tierra y donde la canción nació después de los atentados del 9-11. La canción no solo fue por ese trágico evento, sino por la necesidad de que Dios sane a las naciones. Entonces, como te dije, “Sana Nuestra Tierra” fue una canción muy especial por todo lo que te relaté. La escribí junto con Juan Salinas.

¿Cómo fue la transición de dejar la banda de Marcos Witt y comenzar tu propia agrupación musical? ¿Cómo nació el proyecto RoJO?
Mira, desde que tengo memoria, yo sabía que me iba a dedicar a la música. Y siempre yo me veía comunicando algo. Jamás me veía como cantante, ¡jamás!, jamás en la vida creí que iba a cantar. Yo nunca fui de los que pasaban de niño para cantar. Lo hice aquella vez que concursé y que gané el segundo lugar que te relaté antes. Esa vez y luego en una obra de Navidad donde me salieron más gallos que voz. Lo sé porque alguien me lo dijo. Esas dos fueron las únicas veces que canté. Pero yo siempre había querido tener una banda que comunicara a los jóvenes el amor de Dios.

Mira, por lo que yo viví en mi casa, conocer a Dios era algo demasiado real, mano, no era religión. Lo que mis papás eran en la iglesia eran en la casa. Eso marcó mi vida fuertemente. Entonces dije “A la hora de hacer música tengo que inspirar a la gente a conocer a Dios. Pero no les voy a decir ´Di no a las drogas´, ´Di no al sexo prematrimonial´ ni ´No seas rebelde´”. No, ese mensaje no sirve si la persona no tiene un encuentro real con Jesús. ¿De qué sirve que yo los regañe y les diga en qué están mal? Ellos ya lo saben, lo que yo quería decirles era lo que Dios hace, lo que Jesús es y lo que la Palabra dice acerca de nosotros.

Cuando me fui a trabajar con Marcos literalmente le puse pausa a todos mis sueños. Y sinceramente me dije “Me voy con Marcos de lleno, ¡100%!” Después de un año de estar con él muchas personas me dijeron “Vete, ¿qué estás haciendo? Estás perdiendo tu tiempo, Marcos está en su onda, estás trabajando para su agenda, etc.”. Todo tipo de consejos, quizá hasta bien intencionados, pero yo sabía que estaba en un proceso para lo que venía. Yo me quedé allí por varios años. El asunto es que después que volvió el sueño, por ahí del ´97, después de estar con Marcos 3 ó 4 años, yo empecé a buscar gente por todos lados, pero al final de cuentas, me fui con mis amigos que conocí de adolescente en mi ciudad. Y con ellos comencé la banda.

Cuando fui a hablar con Marcos sobre RoJO yo estaba muy nervioso, yo pensé “Aquí se acaba mi relación con Marcos, ¡ahora a rascarme con mis propias uñas!” Marcos me oyó, no dijo sí ni no, no rió ni se enojó, no volteó para ningún lado. Nada más me estaba viendo y oyendo hasta que dijo “Suena muy bien todo, pero nada más me falta oír una cosa que no has dicho. Yo quiero saber si esto es algo que Dios te está guiando o nada más es tu onda. ¿Qué es?” Yo le dije “Es algo de Dios, mano. No me veo haciendo otra cosa, no me veo soñando otra cosa”. Marcos me dijo “Si es de Dios, entonces, ¿cómo te apoyo?” Oír eso fue increíble para mí. Es que yo estaba recién casado, sin dinero para hacer un disco y entonces cuando Marcos dijo “¿Cómo te apoyo?” fue increíble.
Muchos no saben esto pero el primer disco de RoJO lo financió CanZion, no ReyVol. Después, cuando quise hacer el segundo disco, 24/7, fui donde Marcos y le dije “Marcos, quiero hacer mi propia compañía”. Otra vez pensé “¡Ahora sí se acaba nuestra relación!” Y Marcos me dijo “No sabes en lo que te estás metiendo”. ¡Y tenía razón!. “Pero si es lo que quieres, dale mano, ¡te apoyamos!”, me dijo Marcos.

Fíjate lo que pasó, cuando decidí hacer eso, Marcos le dijo a todos sus ejecutivos “Vamos a darle a Emmanuel todos los derechos del disco de RoJO, el que le produjimos”. Cuando supe eso me sorprendí y les dije “Pero ¿cuánto les tengo que pagar?”, “No, nada, es tuyo”, me dijeron.

Oye, esto no se lo había contado a nadie, pero te lo cuento para que veas el corazón de Marcos, para que veas cómo es él. ¿Y sabes?, aunque Marcos y CanZion no me hubieran cedido los derechos, no había problema. Ellos fueron quienes invirtieron, se arriesgaron y quienes impulsaron el disco. Pero cuando me dieron los derechos fue algo impresionante.

La diferencia ahora sería que RoJO continuaría bajo su propio sello…

Muchos, cuando formé RoJO, me dijeron “Oye, ¡cambiaste tu onda!” Yo les dije “No, cambié de estar solo con Marcos, pero mi onda siempre fue formar RoJO”. Entonces, las canciones de RoJO las venía haciendo de ya mucho tiempo, tanto las del primer disco como las del siguiente, 24/7, más que todo, algunas ideas. Siempre que estoy al final de un disco comienzo a soñar y a escribir para el disco que viene.

¿Y qué tal les fue con ese primer disco? Hasta donde recuerdo fue uno de los más vendidos de la historia de la banda… ¿O no?

Claro, pero al principio no fue así. Lo que pasó fue que al salir el disco, no se vendió casi nada por un año y además, nos invitaban poco. Fue hasta al año de haberse lanzado que pegó en todo el continente…

¿Un año? ¿Qué pasó que no pegaba?

Nadie lo puede explicar, pienso que pasó como cuando hay canciones que conectan con la gente y otras que no, porque no importa quién produzca un disco, quien lo mezcle o quién lo distribuya, cuando una canción conecta, ¡conecta, mano! Inclusive, puede haber mala calidad y aún el cantante estar desafinado, pero cuando una canción conecta hace que el disco se venda y te inviten a conciertos.

¿Será que aumentaron la publicad? Digo…

No, disminuyó, tú no inviertes más en algo que no está pegando, entonces un año después el disco explotó y vendió más de 100,000 copias y nos empezaron a invitar a todos lados. Incluso, a esta altura, Annette Moreno ya no era la voz femenina de RoJO y me preguntaban “Y Annette?” Yo les decía “Pues ya no está…”.

¿Por qué se separó Annette?

Ella ya había grabado un disco antes que con RoJO. Ella ya viajaba en los EE.UU., en el área de Texas y California, y aunque quería continuar con RoJO y a la vez de solista, tuvimos que tomar decisiones como banda. Decisiones que requerían incluso cambios de ciudad y varios planes más. Así que yo les dije a todos “Esta es la onda, decida cada quien”. Y en buena onda todos decidimos y Annette decidió seguir de solista.

Todo quedó en paz…

Claro, Annette es hermana de Linda, mi esposa, o sea, es mi cuñada. Es más, cuando recién ella salió de RoJO comencé a colaborar en su nuevo disco, yo toqué y mezclé mucho. El disco se llamó El Amor que Me Das.

Prosiguiendo con la entrevista al líder de la banda mexicana RoJO, podemos encontrar respuestas a interrogantes bastantes variadas, como la inspiración, concepto comercial, presente y futuro de la música y varios tópicos más que tienen relación con la composición. En esta, la segunda y última parte de esta entrevista, Emmanuel nos habla de esto y mucho más.
Emmanuel Espinosa
Emmanuel, dime: ¿tú programas el momento en que vas a componer o dejas que la inspiración te dicte el momento?
Últimamente lo programo porque he aprendido a hacer el hábito de componer. Antes esperaba que la inspiración llegara, pero hacer el hábito de trabajar me facilita componer. Yo considero que componer una canción es 20% inspiración y 80% trabajo. La inspiración me llega donde sea, siempre ando con una grabadorcita…
¿Cómo la mía?
No, de casetes, tú estás más moderno mano (se ríe). Pero la inspiración llega de repente y donde sea, y el hábito de trabajar esa inspiración es lo que favorece la composición. Hace poco unos amigos me pidieron trabajar unas canciones pero les dije que no tenía ese 80% para trabajar. Es más, muchos se me acercan y me dicen: “Hey, tengo unas ideas y quería ver si…”, yo les digo: “Mano, gracias, ¡yo tengo muchas ideas también! Lo que necesito son canciones” (se ríe).
¿Tienes algún hábito que favorece tu forma de componer?
Siempre estoy leyendo, subrayando mis libros, siempre hago notas al margen, tengo un cuaderno donde escribo frases que me impactan. Después esas frases me inspiran alguna canción y si no, igual siempre inspiran mi vida.
Yo creo que el hábito más poderoso que tengo es separar un tiempo por las mañanas, porque por las mañanas es donde soy más creativo. Separo un tiempo para escuchar a Dios y trabajar en las canciones. Mira, sin afán de poner muy mística la onda, el hecho de estar en contacto con la Biblia es como se aprende a escuchar a Dios. Creo que “sin querer queriendo”, como decía el Chavo, he aprendido lo que es el rhema de la Palabra. En el momento que Dios te habla eso cobra vida en lo que estás viviendo. No me atrevo mucho a componer sin estar empapado de la Palabra. Creo que ese es un hábito muy valiosísimo para mí.
El otro es ese 80% que te hablé. Con Juan Salinas aprendí lo útil que es componer con un libro de sinónimos y antónimos y de Jesús Adrián aprendí que debo componer con la Biblia al lado. Esos son algunos de mis mejores hábitos.
Ahora que mencionas a Jesús Adrián Romero y a Juan Salinas, ¿recuerdas alguna canción que hayas escrito con ellos y que te hayan ayudado a componer? No sé, te lo pregunto porque noto que te apoyas mucho en otros para escribir…
Sí, hay algunas que escribí en 24/7 con Jesús Adrián Romero y Juan Salinas. Por ejemplo: “Desde el Amanecer”. Fui muy afortunado de contar con la colaboración de ellos.
Mira, para mí es muy fácil hacer melodías, las puedo hacer en minutos, lo que más me cuesta trabajo son las letras. Entonces le dije a Jesús Adrián si me ayudaba a componer y colaboró como en tres canciones de ese disco. “Desde el Amanecer” fue muy especial porque siempre que co-escribo con alguien hablamos mucho sobre por qué quiero que esa canción exista. Yo le compartí a Jesús Adrián sobre comprender el amor de Dios, de que si él nos ama nada nos condena, si él nos ama no hay por qué temer. Por eso fue idea de Jesús Adrián la frase con que termina el coro: “…Tu amor la victoria me da”. El asunto es que como yo aún dudaba de algunas partes luego me reuní con Juan Salinas y corrigió unos 3 ó 4 renglones. Así fue como la compusimos entre todos.
RoJO tiene muchos discos grabados, ¿qué te motiva a producir disco tras disco? Cualquiera podría pensar que quienes están metidos en la música cristiana lo hacen nada más por ganar dinero, pero pienso que con la mayoría no necesariamente es el caso, ¿qué te impulsa a ti a grabar proyecto tras proyecto?
Yo, como tú o como quienes lean la entrevista, están en un proceso de la vida. Hoy sé más cosas que el mes pasado en cuanto a ser papá, en cuanto a finanzas, política y todo lo que está pasando en mi país, en cuanto a lo que conozco de Dios y en cuanto a mi relación con mi esposa. Nuestra naturaleza es, ¡o debería ser! (se ríe), ir creciendo, madurando y avanzando. En ese avance vas descubriendo y aprendiendo cosas nuevas. Yo creo que quien deja de aprender vive en una pérdida constante. Es triste eso. Durante ese avanzar en la vida descubres que si haces ciertas cosas vas cambiando y mejorando. Todo este proceso de crecer del que te hablo es lo que se refleja en canciones que posteriormente pararán en un disco. Interesantemente, si te fijas, ningún disco de RoJO se llama como alguna canción…
¿Ah, sí?…
Sí, 24/7 no tiene ninguna canción que se llame “24/7”. Día de Independencia no tiene ninguna que se llame así. Lo mismo en Con el Corazón en la Mano y Apasionado por Ti. Nuestros discos son conceptos que se abordan a través de todas las canciones en conjunto. Para mí un disco es un concepto. Por ejemplo, cuando compro el disco de alguien me gusta oír desde la primera canción independientemente del hit que esté pegando, porque me gusta percibir lo que el compositor, cantante o productor quiso transmitir con todo el disco. Yo oigo los discos desde el principio hasta el final. Por eso, los discos de RoJO son de principio a final aunque cada canción tenga vida propia. Yo no me atrevo a armar un disco si no tengo una visión específica. Incluso nuestras giras de conciertos son por algo que queremos comunicar. Me gusta decirle a la gente que Dios les ama, que cree en ellos, pero también que tienen que tomar acción. ¿Por qué? Porque son cosas con las que antes yo he sido desafiado a tomar acción. Cada disco va en esa onda.
¿Escribes más con piano o con guitarra?
Mira, escribir con un sonido de piano acústico me provoca ciertos sentimientos, cierta musicalidad y me lleva por cierto rumbo. Escribir en piano eléctrico también es diferente, escribir con guitarra acústica o componer sobre un loop de batería también. He ido descubriendo que cuando necesito cierto tipo de canción me voy a la computadora y busco ciertos loops o sonidos de sintetizadores. Por ejemplo: “Brillaré”, “Desde que te Conocí” y “Yo soy la Revolución”, todas esas se escribieron así, en la compu y con sonidos bien locos.
Hay otras canciones que he escrito con guitarra acústica, como “Hasta que ya no Respire Más” del disco 24/7. Y con piano escribí “Desde el Amanecer”. Aunque no me lo creas, he escrito algunas canciones sentado a la batería y tocándola. “Adiós, Good Bye” nació en la batería. Debe haber otras pero no las recuerdo. La canción “¿Quién Como Tú” que Marcos grabó en b>Homenaje a Jesús nació luego de salir de un baño en México, DF, sin instrumento alguno.
¿Alguna vez has tenido miedo de que el don de componer desaparezca? Es decir, ¿nunca te ha preocupado de que alguna vez pierdas la habilidad de escribir canciones?
No, nunca me lo he preguntado, pero ahora que lo preguntas si llegara a suceder que no lograra comunicar lo que hay en mi corazón a través de una canción, yo creo que me apoyaría en otras personas y usaría sus canciones. Lo importante es que yo pueda seguirme comunicando. Si te fijas, hay gente que no compone pero que cantan lo de otros y hacen las canciones que interpretan tan suyas que la gente piensa que son suyas. Por ejemplo, “Te Alabaré mi Buen Jesús”, que canta Danilo Montero, la gente no sabe que yo la compuse exceptuando a alguno que otro músico o compositor. Todo mundo piensa que es de Danilo. Como te digo, yo creo que si eso me pasara me apoyaría en otros.
¿Qué opinas de quienes dicen que la música cristiana se está volviendo muy comercial?
Mira, sería muy egoísta de mi parte si yo compusiera solo para mí. Yo no compongo para mí, para mis créditos, ni para alimentar mi ego. Yo compongo para comunicar algo a la gente. Si no lo logro, es una pérdida. Por eso ves en los créditos de RoJO que no solo hay canciones mías, no tengo miedo de grabar lo de otros, mientras sean canciones que me ayuden a comunicar. Claro, si alguien quiere expresar su arte de forma radicalmente abstracta, está bien, es válido, pero yo quiero alcanzar a todas las personas posibles. La música es el medio para llevar el mensaje que quiero comunicar.
Ahora, a mí me gusta la música comercial, yo oigo la música como gente, como público, no la oigo como productor. Jamás me vas a oír decir: “Oye, ese disco no está bueno”. ¿Por qué? Porque yo no sé lo que quiso transmitir quien lo hizo. A lo mejor me oirás decir: “No entendí lo que quiso decir”. Sería muy arrogante de mi parte decir que un disco no está bueno ya que cada quien sabe lo que quiso decir con su disco, tanto en lo técnico, musical o lírico, eso es algo que él quiso comunicar. Yo no tengo ninguna autoridad para decir: “Este disco no está bueno”. Claro, si me preguntan: “Este disco… ¿lo distribuirías?” Ah, entonces estamos hablando de otra cosa. Por eso mismo yo no pido opinión de mis canciones ni de mis discos a nadie y no es por arrogancia. Es que quizá no entiendan lo que hay en mi corazón. Cuando yo co-escribo con alguien les digo: “Hey, ayúdame a que esto suene mejor, quita, agrega, dilo de otra manera”. Pero es para un producto final no porque lo haga para que me nominen a algún premio.
Hace un momento vi como un joven se te acercó y te entregó un demo con sus canciones, me imagino que con la esperanza de que algún día se graben. Cuando vi eso se me ocurrió preguntarte: ¿A qué cosas realmente debe aspirar un compositor con sus canciones? Tú sabes, meter una canción en el disco de un cantante destacado no es tan fácil como parece, es bien difícil, por eso de mi pregunta: ¿cuál debe ser el objetivo de quien escribe más allá de que se graben o no sus canciones?
Pienso que tu pregunta tiene que ver con la palabra éxito y es bien difícil definir esa palabra. Yo sé de gente que se siente muy feliz y muy satisfecha de que se graben sus canciones, y lo ven como lo máximo que han logrado. Lo que yo he descubierto es que cuando alguien se pone ese tipo de metas y las alcanza luego viene la pregunta: “¿Y ahora qué hago? Grabé esto, ¿y ahora qué?”
Yo creo que lo que uno debe proponerse como sueños personales cosas más trascendentales a que se graben tus canciones. Por ejemplo, yo trato de inspirar a los músicos a que se vean así mismos como comunicadores. Hace un tiempo yo escribí dos cosas muy importantes para mí en dos momentos muy fuertes, primero escribí: “Yo soy un comunicador”. Y en otra ocasión: “Yo me considero un misionero a la cultura”. No soy un misionero que viaja a otra nación, pero en cierta manera voy a otras naciones, MySpace es una nación, Facebook es otra nación, etc. Entonces, aunque no vivo en otras naciones aprendo el lenguaje de esta generación para comunicarme. Yo creo que cuando un compositor se considera un comunicador y que puede aportar algo al corazón de las personas y luego, al componer, digamos: más comercial, podrá lograr que otros repitan y repitan, declaren y sigan declarando lo que ha compuesto. ¡Eso es bien poderoso mano! Cuando uno se considera un comunicador más que un artista o compositor del momento, sino un comunicador, en cuanto a escribir canciones eso sería el éxito, que comuniques.
Hace un momento dijiste que ningún título de los discos de RoJO se llaman como alguna canción, que todo es cuestión de un concepto que quieren transmitir, ¿cuál fue la intención de producir el disco Con el Corazón en la Mano? ¿Por qué del nombre?
Por ese entonces estaba reflexionando mucho de que la palabra “cristianos” es un término muy general, puede decirse de alguien que va a la iglesia el domingo o de alguien que no le hace daño a nadie. El término cristiano en los EE.UU. es como el término “católico” en Latinoamérica. Entonces, por ese tiempo estábamos pensando en ese cristianismo nominal donde si hablas de una forma o te comportas de otra te catalogan como cristiano. Cuando hicimos Con el Corazón en la Mano estábamos viajando por todo el mundo y muchos conocieron al Señor por nuestros conciertos, pero sinceramente yo no conocía a mis vecinos. En EE.UU. es muy común eso, no conocer a tus vecinos. Por lo tanto, no sabía si conocían a Dios, si tenían problemas o alguna necesidad. Fue cuando Dios nos empezó a hablar: “Qué fácil es decir: Soy cristiano porque voy a la iglesia”.
Fíjate que a los primeros cristianos les comenzaron a decir cristianos porque hacían las cosas como Cristo y entonces les dijeron: “Estos se parecen a Cristo, ¡son cristianos!”. Ahora es al revés, tomamos el nombre nada más y dejamos de lado lo más importante. En esa onda hicimos Con el Corazón en la Mano, donde tú tienes que poner tu corazón en la mano y decir: “La verdadera entrega es en lo secreto y entonces lo secreto se reflejará en público”. Es un disco de entrega.
¿Alguna canción significativa de ese disco que recuerdes en este momento?
La canción “Solo Tú” nació cuando íbamos saliendo de Honduras. Linda y yo visitamos un orfanato y después de estar con los niños y de ver a la gente que está sirviendo a esos niños, pensamos: “De veras que ellos están reflejando el amor de Dios”. Ahora, en lugar de escribir una canción sobre el dolor que hay, la escribimos diciendo: “Tú, solo tú, me elevas a soñar. Tú, solo tú, solo tú, me enseñas a volar, etc.”. Porque cuando oímos los testimonios de los lugares de donde estos niños venían y ahora veíamos sus rostros y cómo hablaban de Dios, eso nos impactó. Así fue como esa canción fue formando parte de Con el Corazón en la Mano.
Ya casi para ir terminando, háblame del disco Apasionado por Ti. Por ahí leí que hasta retrasaron el lanzamiento con tal de incluir una canción que faltaba, “Haré Oír mi Voz”, creo…
Sí, lo que pasó es que mientras manejaba hacia mi casa, luego de traer el master del disco, venía oyendo todas las canciones. Al llegar a la última canción, dije: “Ok, el disco se llama Apasionado por Ti, pero creo que le falta algo”. Resulta que había un tema que nos estaba quemando el corazón a Linda, a la banda y a mí. Es cierto, debemos adorar a Dios, apasionarnos por él y alzar nuestras manos al cielo, pero esas mismas manos que se alzan hacia arriba debemos extenderlas hacia el frente y ayudar a otros. No puedes decir: “¡Oh, cuánto amo a Dios!” y no sentir nada por los niños que pasan hambre o por la gente que se está suicidando en tu misma ciudad. Hay algo que se debe despertar en ti si dices que amas a Dios.
Como ya habíamos venido hablando durante la producción del disco que hay tanta necesidad y los cristianos nos quedamos callados incluso ante leyes que se están aprobando en contra de los principios de Jesús, pensábamos que teníamos que hacer oír nuestra voz. Fíjate, mejor los artistas del mundo son más aventados que los cristianos, ellos no se avergüenzan de lo que son y no andan con máscaras. Es más, luchan y hasta promueven lo que son, ¡y la gente los sigue! Por eso cuando llegué a casa, luego de salir del estudio de masterización, le dije a mi esposa: “Linda, no hemos terminado el disco, falta una canción”, tenemos que hacer oír nuestra voz. Allí mismo retomamos una melodía que ella venía trabajando y yo tomé una letra que tenía anotada y esa noche comenzamos a trabajar la canción. Tardamos unos dos días en terminar “Haré Oír mi Voz”. Le pedimos al mezclador que nos apartara tiempo para mezclarla y antes de 10 días ya la habíamos metido dentro del disco.
Por lo que te oigo decir el mensaje del disco es que no solo hay que tener pasión por Dios, sino también pasión por la gente…
Exacto mano, de hecho, la última canción del disco se llama “Envíame a Mí”, que dice: “Aquí estoy, tómame, tuyo soy, envíame, este amor no quiero callar, esta pasión no quiero guardar. Envíame, a donde quieras que vaya iré. No callaré toda esa gracia que pude ver. Yo llevaré las bellas palabras que encontré y desde mi casa testigo seré de tu amor y poder”. Es que a veces pensamos que para ser enviados por Dios tenemos que ir al otro lado del mundo y así alcanzar a la gente; pero no, allí desde tu casa lo puedes hacer. El disco en sí es de adoración, pero también de extensión, de accionar y alcanzar a otros.
Emmanuel, gracias por tu tiempo, ¿qué palabra de consejo les darías a aquellos que componen o están aprendiendo a componer?
Este es el mejor momento de la música en la historia, algunos dicen que no, pero yo creo que estamos en el mejor momento de la música. Unos dicen que es el peor porque ahora ya no se venden los discos como antes por la piratería y por las descargas ilegales; sin embargo, yo creo que es el mejor momento para hacer música. ¿Por qué? Porque ahora no tienes que esperar tres meses para lanzar un disco o para lanzar una campaña publicitaria para que un distribuidor te ponga atención. Incluso, los distribuidores están haciendo las cosas al revés, ahora están viendo qué cantantes se están moviendo a través de Facebook o MySpace para tenerlos consigo. Es más, muchos artistas que están pegando, no les conviene tener un distribuidor grande porque eso frena lo que pretenden lograr.
Son otros tiempos, la industria de la música, como la conocimos, ya no existe más. El que no quiera verlo está ciego o con la cabeza metida en la arena. Estamos ante una industria nueva que se está redefiniendo. No sabemos qué va a pasar con los discos y con los artistas que tienen motivos incorrectos. No sabemos qué va a pasar con las disqueras, pero siempre vamos a necesitar canciones. Y cada generación tiene varias voces que se expresan. Quizá tú vas a ser una de esas voces. Por lo tanto, refina bien tu manera de comunicar ya que necesitamos más canciones. No te asustes de lo que viene, siempre vamos a necesitar canciones.
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